lunes, 9 de abril de 2018

Música: Enka












Hoy vamos a intentar conocer un poco un género musical muy particular de Japón. Un género que puede que algunos conozcan y otros no: El enka

Por definirlo de una manera simple, el enka viene a ser el equivalente japonés de nuestros “cantantes folkloricos”. En España tendríamos nombres conocidos como Manolo Escobar, Rocio Jurado… en Sudamérica tendríamos nombres como Rocio Durcal o… bueno, no conozco tanto ese tema como para poner ejemplos. Sois bienvenidos los que queráis poner ejemplos.

Hablamos de lo que se puede considerar como “cantantes melódicos”. Normalmente acompañados de una pequeña orquesta y con temas centrados en el romance, la tragedia y todo eso. Reflejos hasta cierto punto de la tradición norteamericana de los cantantes con “Big Band” como fue Frank Sinatra y otros. Herederos de jazz porque nada surge de la nada.

Claro, una cosa es que se inspiren en la música de otros países, pero todos integran características autóctonas. La música melódica española incorpora elementos propios, y la japonesa también lo hace. Tampoco confundamos al enka con otros géneros folklóricos y con músicas que nacieron imitando directamente a la occidental. El enka es una mezcla entre oriente y occidente pero con un fondo fundamentalmente japonés. Una música que canta al amor, la nostalgia (lo que se conoce como el furusato o la nostalgia de tu ciudad natal), la pérdida. Quizás podríamos compararla con el tango argentino ya que como este también tiene unas melodías características.


Según parece, el enka nace a finales del siglo XIX y principios del 20 con raíces en música occidental, coreana y la poesía waka. Originalmente aparece como una forma de protesta o de difusión de ideas. La revolución Meiji abrió el país a los tiempos modernos, pero no tanto como para permitir la difusión pública de mensajes políticos contrarios a los oficiales.

De hecho el enka original se cantaba sin música como acompañamiento, era una música para interpretar en la calle, y posteriormente se le añadieron instrumentos fácilmente portátiles como el violín o la guitarra. En el siglo XX, concretamente en la década de los 40 el jazz se hizo popular en los años de la postguerrra y el género enka tomo muchos elementos del jazz. En estos años apareció la que se considera una de las figuras más representativas del género: Hibari Misora. En los años 60 y 70 influencias adicionales como la de cantantes como Elvis Presley añadieron elementos a esta música que alcanzó su mayor popularidad para ir decayendo en los años 80.

Aunque el enka es una música considerada a día de hoy “de personas mayores” no faltan las fusiones con ritmos más modernos y algunos de sus elementos aún se pueden encontrar en algunos temas.

En términos más técnicos, el enka es una música que combina instrumentos occidentales con japoneses. Estos pueden incluir el shamisen, el koto e incluso percusión con taiko. Usa una escala pentatónica (cinco notas por octava) conocida como “yonanuki onkai”que viene en dos modalidades: yonanuki mayor y  yonanuki menor. La primera más cálida y calmada es usada mayoritariamente por cantantes masculinos. La segunda es más emocional y es usada tradicionalmente por cantantes femeninas. El origen de estas escalas podremos encontrarlo en las escalas Rittsu y Ryo (escala de cinco notas sin semitonos) usado frecuentemente en cánticos budistas.

También tradicionalmente, los cantantes masculinos de enka suelen aparecer vestidos con traje occidental, mientras que las mujeres aparecen vestidas en kimono.

Otro aspecto característico de esta música es que sus cantantes suelen adoptar a menudo voces con vibrato y falsetes.

Ojo, esta es una mas de las muchas músicas que podemos encontrar, aunque el enka actualmente es una música poco extendida (como ocurre con sus equivalentes occidentales) fuera de determinados círculos, sobre todo por cuestiones de edad. Con todo sigue estando presente en concursos de televisión, o como música de fondo en locales de sabor tradicional e incluso como canciones disponibles en los famosos karaoke.

Lo mejor en todo caso es que escuchéis algunos ejemplos y os hagáis una idea.





¿Queréis mas? Youtube tiene literalmente cientos de vídeos de este estilo.




miércoles, 4 de abril de 2018

Literatura: Taiko












Aprovechando que estamos ahora en el apartado de historia por el periodo Muromachi, y dentro del periodo Sengoku aparecen los personajes más importantes de esa época, os hablaré del libro ideal para adentrarnos en la misma.

El libro al que hoy daremos un repaso se llama “Taiko”, y hace referencia no al instrumento musical de percusión tan conocido en Japón, y que se usaba también en las campañas militares. Hace referencia a un título que se concedía a los regentes retirados. Un emperador podía tener un “asistente” durante su infancia e incluso como adulto. En el primer caso se le denominaba sekkan (摂関) y en el segundo caso kanpaku (). El título de Taiko () se le solía dar un regente kanpaku retirado, pero en este caso se refiere a Hideyoshi. Esto es así porque al ser de origen plebeyo no pudo ser nombrado shogun.

Pero no adelantemos acontecimientos. Este libro (libros más bien) narran la infancia de Toyotomi Hideyoshi, de cómo entra al servicio del señor feudal Oda Nobunaga y de su ascenso paulatino desde ser un niño de familia humilde hasta llegar al puesto más poderoso del país. También nos narra lo que ocurre tras su muerte y el ascenso de Tokugawa Ieasu.


Estos libros no pretenden ser unos tratados estrictos de historia, de hecho es una versión novelada de los acontecimientos que aunque fiel a los personajes, fechas y acontecimientos se toma sin duda muchas libertades literarias para rellenar la falta de información personal en muchos casos.

El autor de estos libros es uno de los literatos más queridos y famosos de Japón: Eiji Yoshikawa.

Eiji Yoshikawa es el nombre de pluma de Hidetsugu Yoshikawa. Nació un 11 de agosto de 1892 en la provincia de Kanagawa, en lo que hoy es parte de la ciudad de Yokohama (al sur de Tokyo). Por problemas económicos en su familia se vio obligado a dejar la escuela a la temprana edad de 11 años. Entre otros trabajos, tuvo uno en el puerto de Yokohama donde tuvo un accidente que casi le cuesta la vida, de manera que se trasladó a Tokyo a trabajar como aprendiz en un taller de lacado. A pesar de abandonar la escuela a tan corta edad el siguió estudiando por su cuenta, interesándose sobre todo en la poesía y llegando a publicar cómics que eran acompañados de poemas haiku.

Con unos 22 años ganó un concurso de relatos con su “Un cuento de Enoshima”.  Poco después empezó a trabajar en el periódico Maiyu Shimbun en 1921 y en poco tiempo empezó a serializar su novela “Vida de Shinran” y a partir de ahí se convirtió en un escritor prolífico. Más de 20 obras, algunas de ellas de varios volúmenes a lo largo de los años (hasta más de 80 volúmenes en total). Hay que aclarar que muy pocas de  sus obras están traducidas al castellano, y pocas más al inglés. Su producción y popularidad eran tan grandes que se vio obligado a publicar bajo diferentes seudónimos. Se casó dos veces, fue además de un prolífico escritor un corresponsal de guerra. Fue tras esta época en la que escribió algunas de sus obras más famosas como la que nos ocupa y otras como “Mushashi” o “Romance de los tres reinos”

Murió el 7 de septiembre de 1962 por complicaciones son un cáncer a la edad de 70 años en Tokyo.

Yoshikawa ha recibido en Japón numerosas menciones y reconocimientos, siendo la mayor posiblemente la Orden de la Cultura (文化勲章 Bunka-kunshō) en 1960 y que premia a los escritores de especial relevancia japoneses.

Una parte importante de su obra no es original, sino una reelaboración de otras existentes (aunque tiene su producción propia, como el libro que nos ocupa). Esto es que cogió en más de una ocasión libros clásicos de difícil lectura, generalmente solo leídos por eruditos e historiadores y los convirtió en obras de fácil lectura para el público. Esto puede parecerles a algunos pueril, pero traer al gran público una obra como “El Heike monogatari” (un clásico del siglo XIII) y traerlo al gran público no tiene poco mérito. En España sin ir más lejos hay muchas versiones de “Don Quijote” que cambian mucho respecto al original, escrito en un español oscuro y complicado para muchos.

Taiko fue serializado en el periódico Asahi Shimbun, que sigue siendo a día de hoy el segundo diario más leído de Japón. Posteriormente se editó en once volúmenes en japonés, y en español se puede encontrar al menos en dos ediciones. Una en cinco tomos de la editorial Martínez Roca (que me temo estará más que probablemente descatalogada) y una más reciente de la editorial Quatemi en dos tomos.

Volviendo a la obra en si misma, esta incluye una gran cantidad de información en forma de nombres, fechas, clanes, batallas, estrategias y mil detalles que están históricamente contrastados. Por otro lado pensemos que es una novela histórica y obviamente no hay registros documentados ni de la infancia de Hideyoshi ni por supuesto de las conversaciones, chanzas y rumores que corrían entre los diferentes personajes en la época. Yoshikawa coge los datos históricos y los envuelve en una buena dosis de ficción en forma de relaciones entre personas. Lo cierto es que al margen de ser una ayuda interesante a la hora de entender esa época es también una novela interesante. Sin duda se inventó muchas cosas que simplemente no están documentadas, pero se las inventa teniendo en cuenta el carácter conocido de cada personaje. Por poner un ejemplo, nadie documentó como pidió la mano de su esposa Hideyoshi, pero Yoshikawa hilvana una ficción interesante y divertida que muy bien pudo ocurrir en realidad.

En lo que estaría relacionado con la calidad literaria, esta está fuera de toda duda. Es cierto que a menudo esto con gustos personales, pero Yoshikawa tuvo (y tiene aún) un enorme éxito de ventas, y no solo por los temas que toque en sus libros, sino porque es un escritor con una capacidad narrativa tremenda. Sus historias por decirlo de algún modo “enganchan”. Más si tenemos en cuenta que el formato original de muchas de ellas fue el de novela por entregas, y los autores de este género están obligados a mantener el interés del lector en fracciones pequeñas periódicas durante años. Hace falta un talento especial para ello y desde luego Yoshikawa lo tenía de sobra.



martes, 3 de abril de 2018

Historia: El período Muromachi I












Tras un periplo de siglos por la historia de Japón, llegamos a uno de sus Períodos más apasionantes. Un Período lleno de figuras históricas, batallas y acontecimientos que marcaron el país durante siglos. Ese Japón feudal de los señores provinciales, los ejércitos de samurai, ninjas, batallas, alianzas y traiciones. Todo eso que muchos han visto en el cine y que identificamos casi siempre con el Japón tradicional (o casi todo) aparece en este Período.

Nombres como Oda Nobunaga, Hideyoshi, Ieasu Tokugawa, Musashi Miyamoto, Hattori Hazo y muchos más aparecen en esta época. Muchos de los monumentos históricos, castillos, palacios y templos son también de este Período. Una época turbulenta y compleja llena de cambios que terminará con la instauración del shogunato Tokugawa que dará cierta paz y estabilidad al país. Aunque el camino hasta ese Período está teñido de sangre y fuego.

Tan grande es la importancia en este Período de los tres primeros nombres, que hay un famoso poema corto que resume el carácter de estos y que traducido aproximadamente dice:

(Nobunaga)       Si el culillo no canta, mátalo
(Hideyoshi)       Si el cuclillo no canta, haz que quiera cantar
(Tokugawa)       Si el cuclillo no canta, espera


Estos Períodos van a requerir de múltiples entradas. El legado de estos tiempos es abundante, y no será raro que haya que dedicar entradas exclusivamente a algunos de sus protagonistas. También como es costumbre no voy a entrar en el detalle exhaustivo de todo lo que ocurra en esta época, sino más bien a dar una idea general. Los interesados en historia “en serio” pueden buscar fácilmente fuentes más completas. Una introducción general suele ser más que suficiente para el viajero. De hecho a veces se fragmenta el período Muromachi en 2 o incluso tres Períodos cortos, pero en aras de la simplicidad vamos a tratar aquí como un bloque desde el final del Período Kamakura hasta que dé comienzo el Período Edo en un Período de tiempo que abarca desde mediados del siglo XIV (1333) hasta el XVI (1603, fin del Período Azuchimomoyama)


Pero entremos en materia. Como ya vimos anteriormente, el poder real de trasladó a Kamakura en el Período del mismo nombre. Pero el shogunato Kamakura se debilitó con sucesivos shogunes cuyo poder real se fue diluyendo con el tiempo. No es de extrañar que la corte imperial pensara que era el momento de recuperar el poder perdido. El emperador Go-Daigo que ya había intentado antes una rebelión lo hizo de nuevo en el 1333. El clan Hojo (los shogunes de Kamakura) decidió poner en su lugar al emperador, enviando al jefe de la casa Shugo (que perteneció al clan de los Minamoto en el Período Heian). Técnicamente Ashikaga Takauji era un aliado del shogunato, pero en este Período histórico la lealtad era una cuestión de conveniencia. Los señores feudales hacían y deshacían alianzas por motivos de pura conveniencia política. Ashikaga por lo visto pensó que su shogun era un hombre débil o quizás que su lealtad estaba con el emperador por lo que decidió en lugar de terminar con la rebelión del emperador, unirse a la misma. Para complicar los problemas del clan Hojo, simultáneamente el clan Nitta con Nittta Yoshisada a la cabeza decidió atacar al clan Hojo derrotándolo y certificando el final del shogunato Kamakura.



Esto de entrada parece que es la victoria del emperador, pero el problema es que los clanes Nitta y Shugo eran enemigos. Nuevamente tengamos en cuenta que los daimio se movían exclusivamente por motivos personales, y que su primer interés siempre era su propio clan. Ahora la cuestión es si el nuevo shogun iba a ser del clan Nitta o Shugo, y ambos se enfrentaron en batalla venciendo Ashikaga. Desafortunadamente el emperador obró de manera bastante torpe anteriormente, favoreciendo más al clan Nitta y ganándose la antipatía de Ashikaga.



En este momento empieza un corto Período de la historia en la que Japón no va a tener una corte imperial, sino dos. El emperador Go-Daigo decide huir con la corte a la ciudad de Yoshino (cerca de Nara) en el 1336. Ashikaga decide entonces a un familiar del emperador como nuevo emperador en Kyoto. Empieza entonces el Período conocido como “de las dos cortes”. En realidad ambos “emperadores” no dejaban de ser títeres en manos de los poderosos clanes que buscaban la legitimidad de sus aspiraciones a gobernar el país. Finalmente en el 1338 Ahikaga obtiene el título de shogun y comienza el shogunato Ashikaga hasta el año 1573. 15 shogunes consecutivos que conformarán lo que se considera en si mismo el Período Muromachi. El Período toma el nombre del área del mismo nombre en Kyoto donde se estableció el tercer shogun Yoshimitsu.

El shogunato Ashikaga fue bastante débil. El emperador no pasaba de ser una figura decorativa, pero el título de shogun también estaba bastante vacío de significado real, y dependía dela lealtad de diferentes señores feudales que como ya hemos visto, actuaban de forma exclusiva por el interés de su clan. Cada provincia era regida por su daimio de forma que este era literalmente el amo y señor de todos sus habitantes. Sus samurái rendían obediencia absoluta a su señor, por encima de lo que cualquier shogun o emperador pudieran decir. Era un todos contra todos, no es de extrañar que en un ambiente como este estallara una guerra civil de grandes proporciones que se conocerá como período Sengoku  (parte del Período Muromachi, no nos perdamos aquí) que se extendió entre el 1467 y el 1615.



Las cosas estaban “calentitas”. Los monjes guerreros se daban de tortas entre ellos, los sucesivos shogunes Ashikaga no tenían a nadie contento. De hecho en estos tiempos florecieron los problemas para estos. Flotas de piratas wokou (piratas japoneses aunque en realidad eran también chinos y koreanos) arrasaban las costas de China y Corea hasta el punto que ambos países dejaron aislado a Japón prohibiendo el comercio con ellos. Las peleas entre diferentes facciones dentro del clan Ahikaga por el título de shogun llevaron finalmente a un levantamiento generalizado donde esto fue un “sálvese quien pueda”. Cada señor feudal se convirtió en un aspirante al título. Las grandes casas peleaban entre ellas y las menores iban y venían con alianzas según las conveniencias del momento. El emperador llegó a tener tal irrelevancia que en el 1500 el emperador Go-Tsuchimikado estuvo seis semanas sin enterrar porque no tenían dinero para el sepelio.

Demos un paso atrás antes de seguir y veamos por un momento las condiciones del pueblo en este periodo antes de ver como se solucionó este embrollo.

Ahora mismo, los diferentes territorios eran controlados cada uno por un daimio. Este tenía uno o varios castillos y un ejército de samurái a sus órdenes. Los campesinos y comerciantes están bajo el poder absoluto de su señor. Cada señor tiene una serie de alianzas con otros, a veces por lazos de sangre. Las hijas eran una moneda de cambio usual entre los señores para firmar esas alianzas, y los hijos frecuentemente quedaban como rehenes de otros clanes para lo mismo (no obstante eran tratados escrupulosamente). En general nadie se fía de nadie. Tu aliado del alma que está casado con tu hija puede mañana apuñalarte por la espalda si eso le conviene a su casa. El shogun es una figura lejana a la que nadie hace caso si no le conviene y el emperador… bueno, es el emperador pero pinta todavía menos. Con todo la vida sigue. Se planta el arroz y se cosecha, el comercio funciona todavía y el orden dentro de cada territorio está garantizado por el señor feudal. Los campesinos y comerciantes, la “plebe” solo sabe lo que su señor quiere que sepan. Los mismos monjes se han convertido en muchos casos en señores de su feudo y tienen sus propios ejércitos.

Y lo que es más importante: el poder y prestigio de cada clan depende de lo grandes y productivas que sean sus tierras. Tus vecinos tienen tierras y si se las quitas tu poder y prestigio será mayor. Tus vecinos pueden darte su apoyo, pero si mañana otro les da una mejor opción pueden ir contra ti.

En medio de este escenario de guerras interminables surgirán los tres nombres de los unificadores que podrán fin a este embrollo: Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieasu. Pero eso es tema para otra entrada.

miércoles, 28 de marzo de 2018

Literatura: El libro de la almohada










Al haber realizado una entrada al libro “Genji Monogatari” parece preciso dedicar otro al libro más conocido de una autora que se considera generalmente “su competencia”: Sei Shonagon y su famoso “Libro de la Almohada”
Muy poco conocemos de ella. Sabemos que nació en el año 966 y murió aparentemente en el 1025 o 1192. La fecha exacta de su muerte es objeto de debate, y luego veremos porque.

Su nombre se supone que era Kiyohara Akiko o según otros Kiyohara no Nagiko. Y digo que se supone porque no hay constancia clara de su nombre. Shonagon (少納言) es en realidad un título que se podría traducir como “consejero de tercer rango” dentro de la corte imperial. Básicamente un funcionario de cierto nivel, pero sin llegar a una gran importancia. Estos funcionarios permanecieron durante los periodos Nara y Heian, perdiendo su posición en el Kamakura por la desaparición del poder efectivo por parte del entorno imperial. Era tradición en la corte nombrar a una dama haciendo relación a la posición de su padre o marido. Curiosamente ni su padre ni sus dos maridos conocidos tenían ese rango. Sei proviene del primer kanji del apellido de familia de su padre pronunciado en lectura japonesa.


Su padre fue Kiyohara no Motosuke. Un noble y poeta waka que aparece como uno de los “treinta y seis poetas inmortales” recopilada por Fujiwara no Kintō. Una recopilación de los poetas más famosos de los periodos Asuka, Nara y Heian. También se sabe que fue gobernador de las provincias de Kawachi (al este de Osaka) e Higo (una antigua provincia que se ubicaba en la prefectura de Kumamoto en la isla de Kyūshū.

Se casó con Tachibana no Norimitsu a los 16 años (algo normal en esa época) y tuvo un hijo llamado Norinaga. A los 27 entró a trabajar como dama de compañía en la corte de la emperatriz Fujiwara no Teishi. Una de las esposas del emperador Ichijō. Otra de sus esposas, la emperatriz Fujiwara no Shōshi fue quien tuvo como dama de compañía a Murasaki Shikubu.

Tras terminar su servicio a la emperatriz se divorció y se casó nuevamente con Fujiwara no Muneyo que era gobernador de la provincia de Settsu (hoy en día esa zona engloba buena parte de la ciudad de Osaka y Kobe)  y tuvo una hija.

No se sabe mucho de lo que le ocurrió tras finalizar ese servicio a la emperatriz, no se sabe si se casó más de dos veces y se cree que terminó su vida entrando en el clero haciéndose monja budista.

La competencia que se le atribuya con Murasaki Shikibu solo se asume a partir de algunas entradas del diario de esta, donde hace comentarios un tanto mordaces sobre ella, aunque alabando su habilidad literaria.

Antes de seguir deberíamos de hacer un breve inciso para aclarar algunos puntos. El periodo Heian es un periodo de florecimiento literario, sobre todo por parte de mujeres de la corte imperial. El principal motivo es que esas mujeres tampoco es que tuvieran mucho que hacer, y además ellas usaban el hiragana para escribir, mientras que los hombres debían de hacerlo usando los caracteres kanji que son mucho más complicados de dominar. Las acompañantes de las consortes imperiales competían a menudo en producciones literarias porque los méritos de las autoras eran compartidos por la emperatriz. Pensemos que un emperador con varias esposas implica que todas ellas de un modo u otro compiten para darse mayor importancia.

El libro de Shonagon está muy lejos del volumen y complejidad del de su supuesta competidora, de hecho es lo que se denomina un Zuihitsu (随筆). Esto son escritos de podríamos llamar ensayos sueltos, pensamientos e ideas breves. No hay un hilo conductor entre ellos. Son literalmente un “diario de almohada” que seguramente escribía al final del día anotando sus ideas y reflexiones, y guardaba en la almohada. Estas no son como las que conocemos, sino que eran unos pequeños cajones de madera, a menudo huecos.

El contenido de este libro es de este tipo, e incluye cosas tan peregrinas como cosas que le agradan o desagradan, chismes de la corte y pequeñas reflexiones.

Algo que llama la vista al leerlas es la complejidad de las normas de elegancia de la corte, su exclusividad y rechazo a “la plebe” por así decirlo. Una admiración y fervor incondicional para con su emperatriz. Aunque nos pueda parecer en ocasiones un dechado de esnobismo y clasismo, debemos de leer esas páginas teniendo en cuenta el ambiente en el que vivió la autora. La corte imperial era una diminuta fracción de la población del país, y vivía en un lujo y riqueza inimaginable para el resto del país. Además la vida en la corte incluía la posibilidad para las damas de aventuras con otros hombres, aunque estuvieran casadas. Se cree que Shonagon también participó en estas costumbres y así aparece reflejado de forma discreta en algunas de sus entradas.

El libro circuló durante siglos en forma de copias manuscritas, siendo impreso por primera vez en Japón en el siglo XVII. Lamentablemente se conocen varias versiones y el orden del mismo se ha perdido, siendo el actual una estimación. Como ya he comentado no es una historia con un hilo conductor, sino una recopilación de diferentes temas.

Si es famosa no es por sus recopilaciones, sino por un estilo de prosa extremadamente elegante, limpio y claro que se sigue usando mil años después como ejemplo en algunas escuelas japonesas. Obviamente es difícil reflejar eso en las traducciones.


No es el único caso de “diario de almohada” en la literatura japonesa. Del mismo periodo tenemos al poeta Kamo no Chōmei o al monje Yoshida Kenkō. Shonagon también escribía en la corte poesía waka y uno de sus poemas aparece en la famosa recopilación Ogura Hyakunin Isshu (小倉百人一首).

En Español se suele editar la versión traducida por María Kodama. Una conocida escritora, traductora y profesora de literatura argentina casada con Jorge Luis Borges. Aunque ella nació en Paraguai, aprendió japonés de su padre Yosaburo Kodama.

Autores como Borges u Octavio Paz han alabado esta obra

Ahora bien ¿Pero está bien o qué?

Pues empezaremos diciendo que no es muy larga, y que necesita de una cantidad importante de aclaraciones en el texto. Las costumbres, nombres, títulos y otros elementos de una corte de un país tan lejano, y de un periodo tan antiguo son inevitablemente diferentes y pueden confundir en ocasiones. El libro como ya se ha comentado es más una colección de pequeños ensayos, listas, críticas y reflexiones de una dama del periodo Heian. Tiene un interés indudable para entender un poco mejor la sociedad de ese periodo, aunque quizás decepcione un poco a quienes esperen una historia o hilo conductor.

Para los curiosos, un fragmento:

En la primavera, el amanecer. Su belleza es incomparable cuando a medida que la luz invade las montañas y las enrojece tenuemente sus perfiles, delgadas bandas de nubes violáceas se extienden sobre ellas

   En el verano, las noches. ¡Qué bellas son cuando brilla la luna, cuando en la oscuridad se entrecruzan enjambres de luciérnagas, o cuando son una o dos las que vuelan solitarias con sus luces fugaces; incluso cuando llueve!

   En el otoño, el atardecer. Es hermoso cuando el sol se acerca al contorno de las montañas, y cuando los cuervos regresan a sus nidos, de a dos, de a tres, de a cuatro, pero más encantador aún es ver a los gansos salvajes que vuelan alineados en el cielo distante, y nada comparable al momento en que cae el sol y empieza a oírse el soplo del viento o el canto de los insectos.

   En el invierno, las mañanas temprano. Indescriptíblemente bellas cuando la noche anterior ha nevado, pero también espléndidas cuando todo está cubierto de blanca escarcha. También cuando el frío no llega a ese extremo, pero la mañana es helada, y no deja de ser delicioso ver a los sirvientes ir de prisa encendiendo el fuego y llevando carbón de un lugar a otro.

   Cerca del mediodía, cuando el frío ha disminuido, nadie se preocupa por mantener el fuego de los braseros, y no es muy agradable constatar que lo único que va quedando son blancas cenizas.


martes, 27 de marzo de 2018

Historia: Periodo Kamakura II











Ya os comenté que a medida que nos alejamos de los tiempos remotos y vemos acontecimientos más “modernos” la cantidad de información y documentación aumenta, y que ya no es posible en una entrada más o menos breve condensar todo lo ocurrido en un periodo. Por otro lado tampoco pretendo hacer un resumen concienzudo y detallado de todo lo ocurriendo en un periodo por dos motivos. Uno es que se alargaría innecesariamente, y el otro es que no es el propósito de este blog que no es otro que introducir ayudas al viajero a ese país. En este caso aportándole conocimientos básicos de historia (entre otros campos) para comprender y apreciar mejor lo que se encuentre en sus visitas.

El periodo Kamakura como ya os comenté marca una inflexión en la historia de Japón. Dejamos el periodo de esplendor cultural Heian que seguía unos patrones marcadamente chinos y empiezan a aparecer varios de los elementos e iconos de lo que consideramos a día de hoy el Japón tradicional típico.

Por ejemplo el concepto de samurái “” aplicada a los guerreros aparece un poco antes del periodo Kamakura. Anteriormente se usaba para los criados, y aunque ya existían guerreros con muchas de las características que solemos identificar con los samurái, estos dependían en su mayoría del gobierno imperial.


Con la aparición del shogunato, los guerreros samurái, sus señores feudales y el shogun se convirtieron durante cerca de 700 años en los gobernantes reales del país. Los samurái se convirtieron en una clase social a la que se accedía normalmente por nacimiento y en la que era muy difícil entrar. Ese grupo se convirtió legalmente en una clase social por si misma en el siglo XVII.  La lealtad hacia su señor era absoluta y al contrario de los “cuentos de caballería” que a veces nos obsequia Hollywood, los samurái eran unos guerreros extremadamente eficientes que raramente perdonaban a nadie. Era frecuente que tras la batalla se diera caza a los guerreros que perdían la batalla y se les decapitase sin contemplaciones. Además en contra de lo que aparece frecuentemente, sus armas a menudo consistían en arco y lanza, usando las espadas solo al llegar al cuerpo a cuerpo.

En este periodo fue cuando Minamoto no Yorimasa del clan Minamoto realizó el que se considera generalmente el primer “seppuku” por parte de un samurái, que cometió tras escribir un poema antes de ser capturado. Si fue o no el primero es objeto de discusión, pero sin duda influyó en considerar esta forma de suicidio ritual como algo propio de la casta samurái. Tema que merece una entrada propia en todo caso. En cualquier caso habría que comentar que como ya sabréis algunos, las palabras en japonés escritas con varios caracteres kanji suelen tener dos lecturas: la china y la japonesa. A menudo se han usado erróneamente en occidente pronunciaciones de estas palabras. Un ejemplo típico es el nombre del famoso volcán “Fujiyama” que es completamente erróneo. “Yama” es montaña, y la pronunciación correcta sería en todo caso “Fujisan”. Aquí ocurre algo parecido, para un japonés la palabra correcta para este ritual es “seppuku”, quedando el conocido “harakiri” como una palabra vulgar.

También durante el periodo Kamakura hubo conflictos con el exterior. Nada menos que con Kublai-Kan, el nieto del legendario Genghis Kan que estableció el gran imperio mongol.
Durante el siglo XII, los mongoles llegaron a convertir a invadir Goryeo (un reino que ocupaba la actual península de Corea)

En el 1266 Kublai Khan envió una amable carta a Japón en la que envuelta en mucha floritura se podía leer simplemente que tenían dos opciones: convertirse en un estado vasallo y pagar tributo al Khan o enfrentarse militarmente a ellos. Esta carta no obtuvo una respuesta, y sucesivos intentos de persuadir al shogunato o al emperador no tuvieron tampoco éxito. Finalmente se decidieron por una acción militar.

Sería largo detallar todo lo ocurrido, pero tengamos en cuenta que los mongoles tenían mucha más experiencia militar en organizar grandes ejércitos y contaban con una superioridad tecnológica en forma de mejores armas con mayor alcance. Además sus métodos de batalla carecían de la ceremonia japonesa. Incluso en tiempos tan antiguos los mongoles ya usaban bombas con pólvora. Por decirlo claramente, los japoneses lo tenían mal para rechazar una invasión masiva que estaba mejor preparada para la guerra y que además tenían mejores armas.

Pero las cosas no siempre salen como uno quiere. No solo los guerreros samurái ofrecieron una resistencia mucho mayor a la esperada, además en dos intentos de invasión las flotas mongolas fueron decimadas por un tifón. Este es el origen de la palabra “Kamikaze” () que literalmente quiere decir “viento divino”. Los monjes aparentemente atribuyeron a los dioses estos tifones y a partir de ahí se acuño esta palabra que se popularizó en la segunda guerra mundial cuando se usó para hacer referencia a los pilotos suicidas.

También en el periodo Kamakura se establece de forma más común un fenómeno más antiguo. Además de los “honorables guerreros samurái” se extienden escuelas de un arte diferente, otra forma de hacer la guerra que identificamos mucho con las tradiciones japonesas. El soldado oculto, el espía y asesino de las sombras: El shinobi o como se le conoce generalmente en occidente como “ninja”. Se fundaron durante este periodo unas 25 escuelas diferentes, concentradas sobre todo en las provincias de Iga y Kōga. Estos guerreros tendrán a partir de este momento y en los siglos posteriores un papel mucho más relevante que hasta entonces. Sus artes estarán al servicio de diferentes clanes y aunque considerados por los samurái como poco honorables, no dudarán en los siglos posteriores en hacer uso de sus servicios. Los shinobi serán usados extensamente durante siglos por sus habilidades en la guerra y su declive, como el de los samurái no llegarán hasta siglos más tarde en el shogunato Tokugawa.

Como en los casos anteriores, en el periodo Kamakura floreció algo ya existente y menos conocido en occidente: Los monjes guerreros conocidos como sōhei ( 僧兵 ). Este fenómeno no debe de extrañarnos demasiado, ya que en estos tiempos turbulentos muchos monasterios podían ver visto por los señores feudales como una fuente de ingresos. Varias sectas budistas se convirtieron de un modo u otro en sectas de monjes guerreros, estando entre ellas la ya mencionada anteriormente del monte Hiei.  Varios clanes como los Minamoto o los Taira buscaron su ayuda durante las guerras Gempei. Estos monjes llegaron posteriormente a formar parte del entramado de poder del Japón feudal.

El cambio de una estructura de poder a otra tuvo otras consecuencias. Pasamos de un periodo de centralismo imperial con el poder centrado en la corte y uno donde el shogun controla una serie de señores feudales. Esto tuvo profundas repercusiones también en el mundo de las artes. Tengamos en cuenta que el arte de cada época se crea por lo general para contentar a unos clientes, patronos, mecenas… ya entendéis la idea. Esos ahora son los que detentan el auténtico poder (lo cual incluye el económico). El arte deja de ser tan estilizado y pasa a ser más “marcial” por así decirlo. El arte debe de contentar ahora a unos señores que son tradicionalmente militares. La pintura y escultura se vuelve más realista y menos estilizada. Buena parte de esta se verá reflejada en las imágenes y pinturas de templos budistas, ya que la religión y el poder siempre han estado en Japón cerca uno del otro. También la arquitectura experimenta una pequeña revolución. Durante las revueltas que precedieron a este periodo como las guerras Gempei se destruyeron muchos edificios y en su reconstrucción se aplicaron nuevas técnicas. También se primó el aspecto militar y la defensa sobre las consideraciones de carácter puramente estético. También se hicieron populares en este periodo las “casas de té” que son pequeñas edificaciones aisladas dentro de una propiedad dedicadas exclusivamente a la ceremonia de servir el té. En este periodo el té dejo de ser algo exclusivo de la casa imperial y los templos y se convirtió en un artículo de lujo muy estimado por los señores feudales y la clase samurái en general.

Un ejemplo particularmente interesante de este periodo que puede interesar al viajero sería el templo Sanjūsangen-dō en Kyoto. Construido en 1164 se incendió en el 1249 y fue reconstruido en el 1266. Debe su nombre a las 36 columnas que tiene este templo  y contiene una imagen de (ojo al nombrecito) “Sahasrabhuja-arya-avalokiteśvara” más conocida como “El Kannon de los 1000 brazos”. Esta estatua es de este periodo y se considera un tesoro nacional de Japón. Acompañando a esta estatua hay nada menos que mil más en un tamaño menor esculpidas en madera de cedro japonés (muchas fueron destruidas en el incendio y se repusieron en el siglo XIII).

También podremos ver influencias de este periodo en diferentes jardines, en el periodo Kamakura estos jardines eran frecuentes en los templos, y los monjes sus jardineros. Sobre todo esto ocurrió con la creciente popularidad de la secta Zen del budismo. Entre algunos de estos ejemplos podemos incluir los karesansui (枯山水). Estos jardines también llamados “jardines secos” están compuestos de piedras, grava, musgo y arena. Puede sonar, y perdonarme el chiste “árido” pero son de una particular belleza. El más conocido no es de este periodo sino de uno posterior, y podemos encontrarlo en el templo Ryōan-ji de Kyoto.

No me extiendo más, pero si que quiero avisar al viajero que no hay que confundir el periodo Kamakura con la zona del mismo nombre.  Lo mismo buscas “templos kamakura” pensando en el periodo, y te salen los templos de esa zona (y hay un montón)

A partir de ahora, los diferentes periodos van a sucederse en un entorno feudal, y veremos diferentes cambios. Llegamos a una parte apasionante de su historia en la que aparecen personajes muy conocidos, al menos en Japón.






miércoles, 21 de marzo de 2018

Cantantes inexistentes










Si, habéis leído bien. Japón tiene desde hace décadas la extraña costumbre de crear cantantes o grupos que “no existen” en el mundo real y que venden discos, y no pocos. Llegando actualmente al extremo de tener incluso una cantante completamente virtual con voz sintetizada por ordenador que hasta ¡hace conciertos en directo!

¿Cómo es esto posible, están locos o qué?

Bueno, un poco puede que si, y en parte no. Veamos un poco de donde salen estas cosas y pongamos las cosas en perspectiva.


Todos sabemos más o menos que en Japón el mercado de la animación es grande, o mejor dicho: enorme. Al contrario de lo que ocurre en occidente, el mundo de la animación ha buscado un mercado de todas las edades y no se ha quedado estancado en un mercado exclusivo para niños de corta edad. En occidente pensamos que la animación es algo exclusivo de niños, y además para niños de corta edad. Esto ha ido cambiando en tiempos más o menos recientes, aunque algunos visionarios ya vieron esto hace décadas. Por ejemplo podemos recordar la película de animación occidental “Heavy Metal” de 1981



En occidente la explosión de la animación como género que podía ser también para adultos llegó de la mano de la legendaria película “Akira” de Katsuhiro Otomo en 1988.

Mientras tanto, en Japón en la década de los 80 también surgieron dos franquicias en el mundo dela animación que marcaron un antes y un después tanto en ese género, como en la relación de la música con este género. Hablo de “Mobile Suit Gundam” que vio por primera vez la luz en 1979 (serie que merece una entrada por su enorme extensión y que sigue viva a día de hoy) y en relación con la música sobre todo la saga “Macross”

En esta serie, los grandes robots, naves espaciales y demás parafernalia iban unidos a la aparición en las diferentes reiteraciones de la misma de diferentes protagonistas que interpretan música. Esta música no es la típica basurilla encargada a dos amigos para meter relleno en la serie, sino que tenía una gran calidad por méritos propios.


Así nos encontramos en la serie Macross original de ”Chō Jikū Yōsai Makurosu” a una de las protagonistas con el nombre de Lynn Minmay. Y aquí entramos también en una cuestión donde entraremos en otra ocasión: Los seiyuu o “dobladores”. En el caso de este personaje se eligió a Mari Iijima, una popular dobladora y cantante que compuso y cantó varios de los temas de esta serie. Ojo que no hablamos de una cantante “del montón” sino de una artista que a día de hoy lleva editados más de 25 discos. Muchos presumen de artistas con dos o tres.

La cuestión es que empezaron a venderse no solo discos con música de la serie (algo muy usual en Japón, se venden bien) sino que aparecieron discos con canciones cantados por esta cantante, pero no se vendían como “cantados por Mari Iijima”, sino por su personaje Lynn Minmey. En ocasiones aparecen ambos nombres en algunos discos, pero en otros casos solo el del personaje ficticio. Algunos de esos temas se han convertido en iconos de la cultura japonesa del anime de forma indiscutible

Los enlaces de vídeo los pongo a riesgo de que desaparezcan, pero podéis buscar otros fácilmente.



Esto no se quedó aquí, sucesivas reiteraciones de esta saga produjeron nuevas cantantes e incluso grupos. Por ejemplo “Fire Bomber” en Macross 7 o en Macross Frontier donde la prestigiosa compositora Yoko Kano creo a las cantantes “inexistentes”  Sheryl Nome y Ranka Lee. Nuevamente la elección obvia para darles voz fue buscar simplemente a cantantes ya existentes, que por cierto ya vendían bien sus discos.


Este fenómeno no se limita a esta serie, hay otras pensadas exclusivamente en este sentido donde los discos puestos a la venta se cuentan por docenas, por ejemplo una serie inspirada en el mundo de las idol “The Idolmaster” que lleva más de una década “dando guerra” y con más de 30 discos recopilatorios en el mercado. Pocas bromas al respecto, al menos en el sentido comercial


Pero en mi opinión lo más “raro” ya tuvo su profecía en una de las reiteraciones de la saga Macross, concrétamente en una creada para su venta directa en vídeo: Macross Plus


En ella aparece una “idol virtual” llamada Sharon Apple. Un ordenador “con sentimientos” capaz de crear música, cantar y presentar conciertos espectaculares. No vamos a entrar en el argumento, pero la idea de la “cantante artificial” era una fantasía en 1994, que dejó de serlo en el 2007.

En ese año la empresa Crypton Future Media


http://www.crypton.co.jp/


Especializada en la creación y venta de bancos y efectos de sonido creo para el programa de Yamaha “Vocaloid” un banco de sonido al que llamó “Hatsune Miku” basado en la voz real de la cantante y dobladora Saki Fujita. Pocos podían imaginar que este “invento” se convertiría rápidamente en un fenómeno de masas.

Youtuve convirtió en viral la idea de una “muñequita” con voz artificial que se extendió como un incendio sin control. Hatsune Miku se convirtió de una “ocurrencia” en un fenómeno que vendía videojuegos, discos y lo que se os ocurra. Para la misma compañía Cryton fue algo de la desbordó, en el 2007 el banco “Miku” ya facturó por un valor de más de 57 millones de yen. Esto ha evolucionado con los años alcanzando una síntesis vocal de más calidad y diferentes tonos de voz. Seguro que una búsqueda simple en Youtuve os va a dar fácilmente más de cuatro millones de resultados. No solo eso, tiene su propio canal oficial en Youtube


Canal Oficial Youtube Hatsune Miku


Los números casi asustan. Más de 900 CDs de música diferentes (no, no bromeo). Parafernalia como peluches, figuras de todo tipo e incluso conciertos en vivo, a este personaje le siguieron otros con diferentes voces.

Las cifras hablan por si mismas. Con este banco se han creado más de 100.000 canciones, más de 170.000 vídeos de Youtube. Su cuenta de Facebook tiene casi dos millones y medio de seguidores

Lo normal si nos pilla esto por sorpresa es llevarnos las manos a la cabeza y soltar un “pero que….”, o un “el mundo se va a la porra”

¿Qué pasa, que hasta nos vamos a cargar la música, a los cantantes, es el fin del mundo?

No, no es el fin del mundo. Al menos si eso ocurre no será por culpa de Hatsune Miku, ni de ninguna otra cantante que no exista. Analicemos esto con un poco de calma y perspectiva.


La música es un mercado, eso lo sabemos todos. Hay cosas para todos los gustos y algunas son mejores y otras peores. A menudo eso de que sean mejores o peores es algo subjetivo pero en general aunque la música es un arte, también es un negocio, y si algo saben los japoneses a la hora de hacer negocios, es sacarle jugo hasta a las piedras.

El tema de cantantes “de fantasía” que son animaciones hace que cantantes vendan no solo por su imagen o música, sino que esta se asocia además a una serie que aumenta sus ventas. Nadie pone en duda la calidad de las composiciones de John Williams pero ser sinceros ¿Cuántos conoceríais la “Marcha Imperial” sin las películas para las que se hicieron?

El compositor podría haber escrito esas obras sin película, y habrían tenido solo una pequeña fracción del impacto que tuvieron. La música y las canciones asociadas a películas, y en este caso a series de animación, películas o videojuegos tienen ese plus añadido que hace que sean más conocidas y se vendan mejor. En Japón parece que muchos cantantes son más pragmáticos y si un disco donde aparecen se vende muy bien, y su nombre solo aparece en el libreto interior y no en la portada es algo que no les molesta tanto. Como ya lo dijo el literato francés Octave Mirbeau en 1903 “Los negocios son los negocios”. De hecho en relación con la animación en Japón, es usual que grupos o cantantes de prestigio y grandes ventas hagan temas para estas series y que vendan el single son solo el nombre de la serie o con el suyo en segundo plano

Pero ¿alguien cree que se pueden vender cientos de discos con la voz de un programa pulsando un botón? Obviamente la respuesta es negativa.


Detrás del fenómeno de Hatsune Miku no solo está la novedad o la popularidad que te puede dar internet. Detrás hay cientos de talentos trabajando. Unos componiendo temas, otros programando los bancos de sonido, los animadores, grafistas, coreógrafos, músicos (porque la música a menudo está interpretada con instrumentos reales). Al final son cientos si no miles de personas aportando de forma más o menos anónima su talento y trabajo en un producto. Si ese producto se vende pues mira, será porque su trabajo no es tan malo.

Pensar por un momento en las posibilidades. Supongamos que eres un compositor con cierto talento, pero el mercado está cerrado a menos que tengas un nombre. ¿A quién vas a proponer tus temas si ningún cantante que tenga cierto éxito va a querer arriesgarse contigo? Pues por un precio bastante modesto en comparación con el equipamiento y software que vas a usar a nivel de aficionado (hablamos de unos 300 € más o menos) tendrás el software con una selección de bancos que te permitirán con algo de ayuda poner tus temas interpretados por una de estas divas virtuales en las redes.


No vamos a entrar a detallar las bondades del producto, eso queda para los comerciales de Yamaha y de Crypton Media, solo indicar que los que hacen eso no ponen sus temas de entrada por “tema tocado y escrito por Pepito”, sino que usan el nombre de Vocaloid y de Hatsune Miku y sus compañeros digitales, y eso es un imán de visitas. Luego falta ver si tu canción o composición realmente tienen éxito, pero la ayuda a la difusión no se puede negar.

De hecho el fenómeno ha llegado a tener un camino inverso al que se podría esperar. Podemos entender que se hagan versiones de temas conocidos para vocaloid pero ¿y si os digo que hay bandas como Wagakki band que versionan temas compuestos para vocaloid?

Y no es solo que aparezca en lugares más o menos especializados, es que puede aparecer en Japón en anuncios, programas de TV, videojuegos, carteles haciendo propaganda. Si por la calles de Japón os encontráis con ella, no penséis que es algo muy raro

Esto es a día de hoy. No sabemos si dentro de una década la síntesis vocal será de tal calidad que no podamos distinguir fácilmente de una voz real en el campo de la música (posiblemente pase). Tema diferente es como cada persona canta y las particularidades de cada cantante, pero cara al futuro entre esto y la animación 3D en tiempo real no debería sorprendernos de que sigan apareciendo este tipo de “idols virtuales” por así decirlo.

No se cansan, no cobran, no engordan, no crecen, no protestan. Claro que la calidad y el arte tendra entonces venir de otro lado. No es algo que tengan que temer los músicos, sino una nueva oportunidad para creadores. ¿Cuánto pagarías tu si fueras un compositor amateur porque una gran estrella cantase tus canciones?



viernes, 16 de marzo de 2018

Historia: El Periodo Kamakura (I)












A medida que vamos entrando en tiempos mas modernos  veréis que la cantidad de información histórica de la que disponemos es cada vez mas abundante. Esto implica que intentar condensar lo ocurrido en un periodo concreto en un tamaño manejable resulta cada vez mas complicado. Es por ello que a partir de este periodo habrá ocasiones en las que divida la entrada sobre ese periodo en dos (o mas si hace falta) entradas

El periodo Kamakura marca una inflexión en la historia de Japón. El país que durante años estuvo en paz y llego a altas cotas de refinamiento en todas las artes que tocó, y donde todo el país se controlaba en buena medida desde su capital de Kyoto dejó paso paulatinamente a un Japón que podíamos considerar medieval. Un país que empezó a fragmentar el poder en numerosos señores feudales que aunque técnicamente debían obediencia al emperador, al ser este en la práctica una figura simbólica estos ejercían un poder total en sus dominios.
Japón se llenó de familias y clanes que mantenían sus territorios militarmente. Los samurái nacieron en esta época como los fieles soldados de los señores feudales y sus costumbres y modos se forjaron en esta época. Los dominios de los señores podían ser conquistados por otros señores y por ello la casta militar experimentó un florecimiento sin precedentes.

¿Cómo se cambió un modelo de gobierno por otro, como se llegó desde una corte imperial de gran esplendor a un país dominado por señores feudales que imponían su voluntad con la espada?

No fue un cambio súbito, sino la consecuencia de la incompetencia del funcionariado de la era Heian empobreció el país. La corte imperial no sabía en realidad mucho de lo que ocurría fuera de los muros de palacio, ni le importaba mientras pudieran seguir con sus vidas de lujo y refinamiento. Varias importantes familias gobernaban de facto diferentes territorios, y también intentaban influir en la corte. Los poderosos Fujiwara perdieron su poder en una disputa que los enfrentó a otros dos clanes: Los Taira y los Minamoto. Tras esto ambos clanes se enfrentaron en la rebelión Heiji en 1160 cuando el emperador Go-Shirakawa-tennō abdicó su puesto a favor de su hijo Nijō. Una abdicación un tanto especial, ya que con el apoyo del clan Minamoto y de los Fujiwara retuvo el poder efectivo (lo que en realidad quiere decir que esas dos familias eran quienes gobernaban). Los Taira en cambio apoyaban al emperador Nijō. Esto se complicó mas cuando las familias Minamoto y Fujiwara pusieron al emperador “bajo custodia”, lo que en la práctica implicaba que estaba prisionero. Los Taira asaltaron el palacio y fingieron una retirada, para que cuando los defensores se lanzaran en su persecución una fuerza de los Taira que no había entrado en el ataque inicial ocupó el palacio cortando las líneas de los Minamoto por la mitad y venciendo.

En el año 1180 Taira no Kiyomori puso a su hijo pequeño de apenas dos años en el trono tras la abdicación, pero las cosas no acabaron aquí. Aquí empiezan las guerras Genpei que durarían entre el 1180 y el 1185 que culminaría en la batalla naval de Dan-no-Ura donde el clan Minamoto, dirigido por el hermano de Minamoto no Yoritomo: Minamoto no Yoshitsune resultó vencedor. El clan Taira fue exterminado casi por completo.


Como consecuencia, el emperador Go-Shirakawa concedió al clan Minamoto el poder de recaudar impuestos y nombrar autoridades en todas las provincias. Tras la muerte del emperador asumió el título de shogun, lo que en la práctica le daba el poder absoluto sobre todo el país. El emperador siguió residiendo en Kyoto con una corte reducida y con propósitos puramente ceremoniales, pero el poder efectivo y real lo asumió Yoritomo que trasladó la capital efectiva a Kamakura, ciudad al sur de Edo que da nombre a este periodo.

Se podría pensar que aquí termina la historia, pero la fragmentación de Japón ya había comenzado y no iba a detenerse por los poderes de los Minamoto. Una cosa es que te den autoridad para hacer algo, y otra muy diferente que los señores feudales lo acepten. Consiguió confiscar tierras y nombrar autoridades locales en el centro y oeste del país, pero en el norte los Fujiwara que tenían allí su feudo tradicional se resistieron hasta el 1189.

Lamentablemente, aunque Yoritomo consiguió en buena medida imponer su poder sobre el país, no supo hacer lo mismo dentro de su familia. Las intrigas y luchas de poder no se lo pusieron fácil, y su muerte en 1199 dio comienzo a mas problemas. Su hijo Minamoto no Yoriie tenía dotes militares, pero sus políticas no contaban con el apoyo del resto del clan. Fue despojado de su poder con un conclave de 13 ancianos liderados por su abuelo Hōjō Tokimasa. Su intento por retomar el poder fracasó  y fue puesto bajo arresto domiciliario y posteriormente asesinado en el 1204. Antes de esto y debido a su enfermedad propuso a su hermano Sanetomo y a su joven hijo Minamoto no Ichiman.

Como ocurre habitualmente en estos casos, el poner a miembros jóvenes de una familia es solo una excusa para que otros detenten el poder como regentes. Paradójicamente en este caso el regente sería Hōjō Tokimasa de clan Hōjō que por estas casualidades de la vida… en realidad descendía del clan Taira. En serio que a veces intentar desenmarañar los líos entre clanes y familias parece una pesadilla, las luchas de poder en esa época era lo que los chinos llaman “tiempos interesantes”.

Técnicamente el emperador reina, pero a estas alturas todos sabemos que el poder real está en otro lugar. Ahora la figura del shogun pasa a ser en estos momentos también simbólica, ya que el poder real está en manos de la regencia del clan Hōjō. ¿Os he comentado que esto es un lio?

Y el problema de tener tanta figura simbólica es que estas pueden tener la tentación llegado el caso de recuperar su poder real, o pueden ser también herramientas para que otros clanes aspiren el poder y dar un aspecto legítimo a sus actos.

Mirarlo de este modo, si un clan pretendiera quitarle el poder al shogun, dado que este técnicamente actúa en representación del poder imperial serían considerados rebeldes y no contarían con apoyos incluso en caso de vencer. No obstante si lo que haces es “ayudar al emperador” a recuperar su poder real, aunque tu propósito sea otro estás legitimando de algún modo tus actos.

¿Recordáis de antes al emperador Go-Shirakawa?  Seguimos con la costumbre de que los reinados del emperador son muy breves. Go-Shirakawa reinó solo tres años, su hijo Nijō reinó unos siete años, el nieto Rokujō apenas tres años sin dejar descendencia., de modo que fue un nieto de Go-Shirakawa: el emperador Takakura quien siguió en el poder ¿no os habéis perdido?. No os preocupéis por recordar el nombre, ya que reinó solo 12 años muriendo a los 19 años. Una edad media para la época. Parece que en esos momentos ser emperador era lo que se llama un oficio de riesgo. No parece extraño que finalmente alguno de ellos, viendo como estaban las cosas y poco decido a dejar no ya el poder, sino la vida decidiera que incluso tras su retiro forzado, sería inteligente intentar sobrevivir. En el 1221 el emperador retirado Go-Toba se alió con los miembros del clan Taira y otros enemigos de los Minamoto para intentar acabar con el poder del shogunato de Kamakura.

 Para ello decidió nombrar un sucesor sin consultar al clan Hōjō invitando a un gran festival en Kyoto a aquellos que consideraba como posibles aliados. Los que no acudieron se consideraron enemigos, y a alguien que se le ocurrió declarar que era leal al shogunato… bueno, digamos que dejó de serlo rápidamente mediante el expeditivo método de liquidarlo. Poco después el emperador declaró al clan Hōjō y al regente como rebeldes fuera de la ley y obviamente se lió parda. Aquí empezó la guerra Jōkyū.

Pero parece que el emperador y sus aliados no contaban con la contundente respuesta del clan Hōjō. Repitiendo la estrategia de años atrás lanzaron un ataque triple y las fuerzas imperiales fueron arrolladas sin muchos problemas. El emperador intentó pedir ayuda a los monjes guerreros del monte Hiei que declinaron amablemente la oferta. La rebelión terminó rápidamente y el emperador tuvo la suerte de no ser castigado con mas que el exilio de por vida a las islas Oki (vamos, que lo mandaron donde no molestase mas). De paso se quitaron de encima a sus parientes incluyendo emperadores retirados e incluso al actual emperador que fue reemplazado por Go-Horikawa, un sobrino de Go-Toba que por lo visto prometió portarse con mas decoro.

 Como consecuencia de este episodio, el shogunato de Kamakura consiguió un poder virtualmente absoluto. Ninguna decisión se podía tomar sin ser consultada previamente con ellos, y aunque la corte conservo sus tierras, perdió prácticamente todo su poder político.


Con esto la situación política del país quedó estabilizada durante bastantes años hasta que el año 1333 veremos cambios importantes, pero eso queda para otra entrada.


Este periodo también tiene que ofrecernos mucho en otros campos aparte del puramente histórico, pero como incluirlo todo en una sola entrada haría que se alargase demasiado he decidido dividirla en dos. Veremos próximamente otros aspectos de este periodo donde empezamos a ver eso que se considera "japonés de toda la vida" como son los samurais